Producción vegetal
(SIAV) Investigadores de la cátedra de Horticultura comparan estos cultivos con los obtenidos del suelo. Hasta el momento, demostraron tener mayor rendimiento por metro cuadrado, mínimo desperdicio a cosecha y en postcosecha y reducción importante de los tiempos de la cadena productiva.

La iniciativa surgió con el objetivo de lograr hortalizas que se diferenciaran en su alta calidad de las producidas en suelo al aire libre y en invernadero. En el 2004, investigadores de la FAUBA, dirigidos por la Ing. Agr. Diana Frezza, comenzaron a ensayar con lechuga mantecosa cultivada mediante tres sistemas distintos: dos hidropónicos puros y uno con sustrato inerte.

"Durante estos dos años evaluamos distintas variables de producción y calidad. Es decir, cuánto rinde y en cuánto tiempo lo hace cada sistema, y analizamos características subjetivas y objetivas obtenidas en mediciones de laboratorio (color, azúcares, clorofila, etc.)", cuenta Frezza.

Los primeros resultados son muy alentadores: en el invernáculo de la FAUBA los investigadores lograron reducir el ciclo productivo de las lechugas en un 50% y cuadriplicar el rendimiento. Mientras que el ciclo productivo de la planta en suelo al aire libre va de 60 a 80 días, en invernadero con cultivo hidropónico se redujo a un máximo de 45 días.

Además, los agrónomos obtuvieron mayor cantidad de plantas por unidad de superficie: 36 a 39 plantas por m2 en cultivo hidropónico estático en comparación con 8 a 10 plantas por m2 en el campo.

"El sistema que dio mejores resultados fue el hidropónico con recirculación de solución nutritiva (ver foto), es el más costoso pero también el más eficiente, productivo y con menor impacto ambiental", señala la especialista entrevistada por el SIAV.

Sistema Hidropónico NFT (Técnica de Film Nutritivo). Los canales permiten la recirculación de la solución nutritiva. Es de bajo impacto ambiental.Sistema Hidropónico Estático.
El método hidropónico estático es otro modo de cultivo en agua estudiado por los investigadores, aunque permite tener mayor densidad de plantas y también recicla los nutrientes en lugar de eliminarlos por drenaje al suelo, todavía debe superar aspectos sanitarios. El desafío actual es lograr una óptima oxigenación de las raíces para evitar que se produzca necrosis en ellas y se propaguen bacterias y hongos patógenos. En la FAUBA, están ensayando con ozono, como desinfectante de alta eficiencia para controlar estos patógenos.

Optimización de la cadena
"Otro de los objetivos es lograr un producto listo para ser consumido, tenemos que reducir los costos que insumen las operaciones de postcosecha. Esto se logra altamente pues las hortalizas provenientes de los sistemas usados están muy limpias y no presentan casi ningún deterioro", continúa la directora del proyecto.

Mientras que, según información del Mercado Central, entre un 20 a 30% de la planta se pierde en la cadena de producción debido a variados deterioros, en los sistemas ensayados se aprovecha la totalidad de lo cosechado.

El equipo de Frezza cosecha la lechuga e inmediatamente envasa en bolsas de poliolefina (ver foto), un polietileno de bajo micronaje que tiene permeabilidad al oxígeno y al dióxido de carbono, ideal para conservar esta hortaliza.

Los cultivos sin suelo, ya sea en agua o sustratos, también son una opción para situaciones desérticas o con suelos no aptos.
"Trabajamos en atmósferas modificadas, cosechamos, envasamos y hacemos un seguimiento durante 7 a 10 días. El producto va a cámara a 1 °C grado (temperatura óptima) y a 8 °C que es la temperatura de góndola de supermercado. Realizamos muestreos de las bolsas cada dos días. Esto es para determinar la fecha de vencimiento del producto", explica la investigadora.

Un aspecto ventajoso de los métodos en invernadero sin suelo, consiste en que es más fácil controlar las necesidades nutricionales de la planta en cada etapa del ciclo, esto permite regular el aporte de fertilizantes.

"Cuando se estudiaron soluciones nutritivas con diferentes niveles de calcio se obtuvieron efectos significativos sobre el crecimiento y sobre la calidad en postcosecha del producto. También se detectó una reducción de la concentración de nitrógeno en el último tercio del ciclo de cultivo, logrando una importante disminución de nitratos en tejido, lo que determinó un producto de mayor calidad por su menor contenido de nitratos, y por otro lado, una merma en la cantidad de fertilizante nitrogenado usado en el momento en que se produce la mayor absorción de nitrógeno", detalla Frezza.

Para obtener un producto más saludable y minimizar el uso de sustancias potencialmente tóxicas, el equipo experimentará el año que viene la aplicación de agentes biológicos que son bioestimulantes del crecimiento y controladores de enfermedades. También estudiarán cómo lograr mayor eficiencia en el uso del recurso agua.

Finalmente, la directora señala que "estos sistemas son una alternativa productiva para obtener productos de alto valor y que se adecuan muy bien a la tecnología utilizada para el mínimo procesado de hortalizas."